Correr y explorar: mis experiencias

Yo como deportista colecciono medallas. Es una forma de reflejar de una forma tangible, todas aquella pruebas deportivas en las que he participado y he sido capaz de terminar, o lo que es lo mismo ser «finisher». Un recuerdo tangible de una experiencia deportiva. Es como coleccionar imanes de los lugares que uno ha visitado. Ese vicio también lo tengo. Sólo hay que ver mi nevera.

Pero en este artículo no quiero hablar de pruebas deportivas, o de competición, sino de mi colección de lugares en los que he corrido. Como se suele decir, por puro placer, sin mirar el reloj. En este caso, mi colección no es tangible como las medallas o imanes, es digital. Esa colección de experiencias, viene reflejado en los «track» que me graba el gps cada vez que corro. La colección está formada por lugares nuevos que voy descubriendo en mis viajes. Como deportista, una parte importante de hacer turismo es tener la oportunidad de calzarte unas zapatillas y descubrir un lugar nuevo para correr. Todos recogidos en mi Garmin Connect para volver a ellos, de vez en cuando, como cuando uno vuelve al álbum de fotos del verano.

Algunos se repiten porque son lugares que uno repite una y otra vez y no puede faltar a su cita con los km en esa ciudad. En mi caso A Coruña y su paseo marítimo. Como he mencionado en algún artículo anterior, el lugar donde disfruté corriendo por primera vez y fue el inicio de muchos km en mi vida. Otros son nuevos, porque son ciudades que uno visita por para conocer y no volverá o si vuelve será en años. Hay mucho mundo por conocer.

El proceso en un sitio nuevo siempre es el mismo. Primero ver en Google maps o Wikiloc, potenciales sitios para salir a correr. Luego el primer día, es el día del descubrimiento, empezando a hacer km y tirando por uno u otro sitio en la búsqueda de los lugares más bonitos. A partir de ahí se va depurando el recorrido. El segundo día ya se va directamente a la mejor alternativa para ir a tiro hecho. Y los siguientes días se van haciendo variantes para recorrer sitios nuevos, descubrir lugares nuevos.

Cuando yo estoy de vacaciones, empiezo a correr temprano en la mañana, antes de que la familia se despierte. Me ha permitido, algunas veces, encontrar lugares o descubrir sitios que luego hemos recorrido en familia. Soy la avanzadilla.

Este proceso que se disfruta mucho más en vacaciones, también lo he hecho en viaje de trabajo. Hay que madrugar más porque hay que hacer todo esto antes de comenzar el día de trabajo. Hay menos lugar para la improvisación porque no te puedes perder y un recorrido planificado de media hora se convierta en más de dos. Hay más nervios por no pasarse del tiempo establecido. Más conservador. De hecho recuerdo mi último viaje de trabajo a Londres. De los 4 días en la ciudad, pude correr 2 días. Es una ciudad con parques increíbles para correr.

Sin duda, este plan es mucho mejor de vacaciones. Se puede, en función de las fuerzas y las ganas, estirar el recorrido y descubrir mucho más de lo planificado inicialmente. Un recorrido de una hora se puede convertir en dos o tres horas. Tengo la suerte de tener una familia que me alienta en estas pequeñas aventuras. También es cierto que hay que planificar las vacaciones para que ellos puedan disfrutar también y no sea el caso de que mientras tu te pierdes ellos tienen que estar encerrados en una habitación de hotel. Tampoco todos los días uno sale a correr una hora y se entretiene dos horas. Aunque, como he comentado, puede pasar.

Me surge este artículo en este momento porque este verano está siendo particularmente fructífero añadiendo algún recorrido muy divertido a mi colección. En verano se suma que puedes correr al lado del mar y para alguien que ama el mar, que nació y vivió media vida con el mar como compañero, ahora que disfruto de las muchas y bonitas cosas que trae vivir en Madrid, tengo que decir que echo de menos el mar y cuando surge la oportunidad de correr en un paseo marítimo o en la orilla del mar disfruto como un niño pequeño haciendo castillos en la arena. Se me pasan las horas volando y parece que el cansancio al hacer km no llega.

En mi colección de ciudades y lugares en los que he podido correr (sin competición por medio) hay sitios tan míticos como A Coruña, San Sebastián, Londres, Múnich, Viena, Lisboa, Tel Aviv, Haifa, Santiago de Compostela, Vigo, Córdova, Burgos, Fuengirola, Benalmádena, Quarteira-Vilamoura, Matalascañas, Costa Ballena, …

No son están todos los que son pero si son todos los que están. En ellos una mezcla de nueva y antigua realidad. La ventaja de correr es que con unas zapatillas ya es suficiente. La desventaja de la nueva realidad, es que hay que llevar también la prótesis de correr. Digo esto porque a esta lista me gustaría añadir una lista de lugares descubiertos con la bicicleta. Más difícil por logística, pero no imposible. De hecho este verano ha sido el primero en el que hemos viajado con las bicicletas y estamos disfrutando una barbaridad.

Sigo con la ilusión del primer día. Con ganas infinitas de añadir más y más lugares en mi lista de sitios en los que he podido hacer turismo, corriendo. De hecho se me está ocurriendo que un contenido que puedo añadir a este web son los tracks de esos lugares en los que he corrido como turista como quien díce. Además de los tracks de las competiciones en las que he participado, puede ser una buena idea incluir tracks de buenos sitios para correr a la vez que se hace turismo. ¿Qué os parece? ¿Os gustaría la idea?

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