Todos los Ironman son especiales. Niza 2015, el primero y en el que comencé con la intención de ser finisher, pero con las dudas de si podría serlo. Lanzarote 2016, participación en el mítico, el más duro, el primero de Europa, el más emblemático y en casa. Terminar el tramo del Maratón fuerte y con un muy buen tiempo fue mágico. La sensación de que además de terminarlo, también había logrado un tiempo, que ya comienza a ser bueno. Frankfurt 2017, primer sub 11 horas. Primer año con la cabra. Primer Ironman en lago y mi Ironman más rápido. Zurich 2018, cerrar un ciclo … Hace 5 años hice el Triatlón Olímpico que se celebra el sábado. Gran día, en el que 4 amigos compartimos un fin de semana inolvidable. Y no sólo eso, lo mejor de todo, conocí a otro gran amigo que participó en el Ironman. Verle cumplir su sueño fue super bonito. Nunca me vi con opciones de hacer lo mismo. Cinco años después, la realidad supera la ficción. Yo en el lío. Y no en la prueba del sábado … nooooo la prueba del domingo .. el Ironman. Eso sí con 3 ya a las espaldas. ¡Cómo hemos mejorado en 5 años!
Al igual que hace 5 años, fin de semana de muchisimo calor en Zurich. Conclusión, al igual que hace 5 años, no se puede nadar con neopreno. Hace algunos años, incluso el año pasado, hubiese sido un mazazo. Este año, gracias a las muchas horas de piscina que me ha planificado el coach, lo que me preocupaba era más los 31º-32º del tramo de carrera … jajajaj …
Pero no adelantemos acontecimientos … !
Tengo que reconocer que empecé la bicicleta con ganas pero dándole vueltas a la cabeza. Algo que no fue tan bonito como otros años. Al salir del agua no puede encontrar a mi gente. Esos besos de animo me faltaban … Bonito pararte unos segundos tras el tramo más complicado para mi y recibir el apoyo de los más grandes. Gracias a mi media naranja y mis padres, los sueños son más fáciles de alcanzar. La primera vuelta fue todo muy rápido. 30 km acoplado, con velocidades altas y a partir de ahí, empieza lo bueno, subida, tramo rompepiernas, bajada, subida muy rápida y otra vez tramo plano para llegar a la «heartbreaker» y sentirte un ciclista profesional subiendo puertos con una marea de gente animado a los lados de la carretera.
La segunda vuelta mucho más divertida. Tengo que reconocer que no soy muy rodador. Estaba deseando que terminasen los 30 km de llano y que llegase la parte dura. No es casualidad que mis dos primeros Ironman fuesen con desnivel acumulado. Creo que me cuesta estar mucho tiempo acoplado, aunque con los años hasta esa faceta la voy mejorando.
Este año estaba un poco preocupado por el calor. Como novedad decidí no mirar el reloj. No quería saber mis ritmos por km. No quería sentir que iba lento y forzar en un día con mucho calor.
La anécdota este año en la carrera fue al terminar mi primera vuelta. Mientras yo entraba en la alfombra azul, el ganador entraba en la roja y negra. Me paso unos metros antes de ganar por primera vez su primer Ironman. ¿Quereís saber lo que pensé en ese momento? … No esta mal, en Lanzarote me cruce con Frodeno, que entraba en meta cuando yo estaba iniciando la carrera, aquí por lo menos ya llevo una vuelta, … , jajajaja.
La sorpresa al terminar fue mayuscula. Alegria por volver a sentir la sensación de ser Finisher en un Ironman, que no se puede comparar con ninguna otra prueba deportiva que yo haya hecho. Alegria por haber corrido mi Maratón más rápido en un Ironman, mejorando 3 minutos Lanzarote y Frankfurt.
En los últimos metros uno siempre piensa lo que hará al llegar a meta. Se nota la experiencia. En el primero ni me daba para pensar, por el cansancio, pero sobre todo por la emoción de ser Finisher. La experiencia es un grado.
Al llegar a meta, siempre hay muchos fotografos tratanto de captar el momento. Este año, quise hacerles yo una foto imaginaria. Una forma original de celebrar que he llegado a la foto.
Cada año es un cumulo de sensaciones y la satisfacción de cumplir el objetivo ambicioso que me he marcado al principio de la temporada. Desde el primer año, siempre tengo la misma sensación. Que a pesar de la alegria de llegar a meta, lo que más disfruto es el camino. La excusa perfecta para entrenar de forma consistente todo el año y sacar tiempo de donde no lo suele haber. Para disfrutar cada entreno, cada mejoría, que hace que física y mentalmente cada año, este mejor.









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